
Rusia Hoy

15 de mayo de 2013
Stanislav Khatúntsev, Izvestia
¿Enviará Turquía sus tropas a Siria?
El ataque terrorista ocurrido el 11 de mayo en Turquía ha supuesto para
este país un golpe de crueldad sin precedentes. Es como si un estado
que, según las normas imperantes en Oriente Medio, gozaba de relativa
tranquilidad se hubiera transformado súbitamente en un análogo de Siria,
Irak o Afganistán.
Reyhanli se encuentra cerca de la frontera con Siria, y la tragedia que ha tenido
lugar está directamente relacionada con
este país. De esto no cabe duda.
Las autoridades turcas y, sobre todo,
el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan (conocido por su dominio del discurso),
culparon inmediatamente de lo ocurrido al presidente de Siria, Bashar al-Assad.
La tarde del 12 de mayo, el jefe de
gobierno turco, también responsabilizó a Damasco del crimen perpetrado en
Reyhanli en el transcurso de una rueda de prensa celebrada en Estambul, donde
anunció que el gobierno sirio está intentando, de este modo, arrastrar a
Turquía al ‘pantano sirio’.
La agilidad y unanimidad demostrada en
esta ocasión por las autoridades turcas no puede sino sorprender. Si Ankara fuera
capaz de evitar los ataques terroristas con la misma agilidad con la que
encuentra a sus ejecutores.
A al-Assad no le interesa involucrarse
en unos atentados de gran resonancia, con multitud de víctimas y una fuerte
destrucción en suelo turco. El futuro del régimen no es muy prometedor y en
absoluto le conviene provocar una intervención turca en Siria, firmando con ello
su propia sentencia de muerte.
Los rebeldes sirios, sin embargo, sí
que están altamente interesados no solo en obtener ayuda de Turquía, sino
también en la intervención directa de uno de los ejércitos miembros de la OTAN
que opera bajo una bandera amiga musulmana.
El gobierno sirio, por su parte, solo
participaría en el atentado de Reyhanli en caso de haber perdido el norte, y
aún no hay señales de que esto haya sucedido. Por supuesto, no se descarta la
posibilidad de que algún miembro de los servicios de inteligencia de Damasco
esté protagonizando ‘su propio juego’; que pretenda ganar un dinero extra
desacreditando al presidente sirio y dejando el país envuelto en una guerra
civil para huir a la misma Turquía, a las orillas del Golfo Pérsico o directamente
a occidente. Pero esta es una cuestión que requiere un estudio exhaustivo.
Cabe destacar que el 6 de mayo, en la
provincia de Adana, junto a la frontera con Siria, Ankara inició un periodo de
maniobras militares de 10 días de duración. Tal como ha anunciado el Estado
Mayor turco, su objetivo es el desarrollo de medidas de movilización y la
comprobación del nivel de preparación y coordinación para la guerra de los
organismos gubernamentales.
En las pruebas han participado tanto
instituciones públicas y del ejército como empresas de transporte privadas. Sin
duda, estos ejercicios apuntan directamente a la preparación de una operación
de invasión de Siria.
El acuerdo alcanzado recientemente
entre las autoridades turcas y los separatistas kurdos del PKK, que han
iniciado la retirada de sus destacamentos del suelo turco, ha preparado el
terreno para que se produzca un giro de los acontecimientos de esta índole.
Así, si antes la actividad del Partido
de los trabajadores de Kurdistán suponía un serio problema para Ankara (y
precisamente en aquellas regiones que, en caso de entrar en guerra con Siria,
se convertirían en la retaguardia de las tropas turcas), ahora este problema
está desapareciendo de forma paulatina.
El ministro de Asuntos Exteriores
turco, Davutoglu, ha señalado que su país responderá a cualquier acción hostil.
El ministro ha informado de esto al periódico Hürriyet, uno de los periódicos
más importantes y respetados de Turquía, publicó un artículo titulado ‘La gran
Turquía’, en el que se analizaba el futuro de la expansión económica de Ankara
en el Mediterráneo. Asimismo, el también conocido periódico Milliet publicó
recientemente el mapa de una ‘nueva Turquía’. Esta ‘nueva Turquía’ incluía la
parte suroriental de Bulgaria, el noreste de Grecia, las islas griegas del mar
Egeo, Chipre, la república autónoma georgiana de Ayaria, la república autónoma
azerbaiyana de Najicheván, parte del Azerbaiyán iraní, el norte de Irak y, lo
que resulta aún más interesante, casi más de la mitad de Siria.
Hay que recordar que, en este caso, las
editoriales solo publicaron la postura del Partido de la Justicia y el
Desarrollo, un partido islamista moderado que gobierna en la república. El
gobierno turco, conformado por afiliados del citado partido, cada vez participa
más activamente en la promoción de un movimiento conocido como
‘neo-otomanismo’, el cual aboga por la restitución del desaparecido imperio
Otomano, que se desintegró tras la derrota sufrida en la Primera Guerra Mundial
entre 1914–1918.
Últimamente, Ankara se ha desviado de
su rumbo pacífico y está tanteando casi abiertamente la viabilidad de
determinadas anexiones, incluidas las que miran en dirección a Siria.
Todos los acontecimientos mencionados
apuntan a que los sangrientos atentados han proporcionado a Turquía la excusa
necesaria para el envío de sus tropas a Siria. No obstante, lo más probable es
que se mantenga a la espera de las decisiones que se tomen en la conferencia
internacional sobre la crisis en Siria, si es que se celebra. El secretario de Estado de EE UU, el presidente ruso y el primer
ministro británico han acordado celebrar dicha conferencia en mayo en Moscú.
Stanislav Khatúntsev es doctorando en
ciencias históricas y autor de varios trabajos sobre historia, filosofía y
geopolítica.
Texto abreviado. Artículo publicado
originalmente en ruso en Izvestia.

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