La Sala de lo Civil del Supremo considera que el “maltrato psíquico y reiterado” de los hijos contra su progenitor es “del todo incompatible con los deberes elementales de respeto y consideración que se derivan de la relación jurídica de filiación”.
El alto tribunal ratifica un testamento que privaba de la legítima a dos hermanos que abandonaron siete años a su progenitor.
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