| 16/11/2021 Àlex Sala |
el 10 de noviembre aterrizaba en el aeropuerto internacional de Cotonou, en Benín, un avión que fue recibido a pie de pista por los ministros de Exteriores y de Cultura de la república africana. Esperaban una caja que contenía 26 piezas que formaban parte del tesoro real de Abomey, sustraído del país durante la dominación francesa. Los objetos fueron trasladados en una comitiva solemne hasta el palacio presidencial y allí fueron recibidos con honores de jefe de Estado por el presidente de Benín, Patrice Talon, y por las más altas autoridades del país.
Entre los objetos que viajaron de vuelta de Europa a África se encuentran tres estatuas, mitad hombre, mitad animal que representan a los tres últimos monarcas del reino de Dahomey, el trono del último rey, Behanzin, varios altares portátiles, tres bastones de danza de guerreros y cuatro puertas de palacio de Abomey, capital del reino. Las piezas formaban parte de las colecciones nacionales francesas desde hacía 130 años y hasta ahora pertenecían a la colección del Museo del Quai Branly de París, dedicado a la exhibición del arte de las culturas de África, Asia y Oceanía. Seguir leyendo>>
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