| 20-11-2021 Ángel Nieto Lorasque Enrique Cidoncha |
Es mediodía y el sol pelea por hacerse un hueco entre las nubes que comienzan a despejarse en el cielo de El Pardo, al norte de Madrid. Allí, en medio de un paraje idílico, manso y silencioso como es la colonia de Mingorrubio, hace dos años se preguntaban qué sería de ellos tras las llegada de los restos de Francisco Franco cuando el Gobierno decidió trasladarle desde el Valle de los Caídos a este cementerio discreto donde ya estaba enterrada su esposa, Carmen Polo, y otros altos mandos de la dictadura. Seguir leyendo>>
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