| 21/11/2021 David Page |
En la madrugada del pasado 1 de noviembre se echaba el cierre a las llaves de paso del gasoducto Magreb-Europa (GME), que hasta entonces alimentaba el sistema gasista español uniendo los yacimientos de Argelia con Cádiz pasando primero por Marruecos. Lo hacía justo el día en que la instalación cumplía 25 años, el día que expiraba la concesión de explotación del tubo para la que no hubo renovación. El gasoducto se cerró y España se quedaba sin su principal vía de acceso de gas natural por tubería.
El cerrojazo al gasoducto es consecuencia directa del choque diplomático que enfrenta a Argelia y Marruecos a cuenta del Sáhara Occidental. Las siempre complicadas relaciones entre los dos países magrebíes quedaron totalmente rotas el pasado agosto. Y tras meses insinuando que no se renovaría la explotación de gas por Marruecos (que no sólo llega a Europa, sino que también alimenta parte de las necesidades del país alauí) pero sin anunciarlo con firmeza, Argel finalmente optó por cortar el paso de gas.
Con las relaciones rotas entre Argelia y Marruecos y con las relaciones tocadas entre España y Marruecos, tratar de encontrar soluciones pactadas al conflicto del tubo se ha complicado sobremanera en los últimos meses. No hay perspectiva temporal alguna para reabrir el gasoducto Magreb-Europa. Ninguna. Y todas las partes implicadas dan por hecho que el cierre, no siendo irreversible, irá para largo. Seguir leyendo>>
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